Crítica de la explotación pura

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Peter Remine says he will know it’s time to get serious about rights for robots “when a robot knocks on my door asking for some help.”

Remine, founder of the Seattle-based American Society for the Prevention of Cruelty to Robots, says the moment will come when a robot in an automobile factory “will become sentient, realize that it doesn’t want to do that unfulfilling and dangerous job anymore, and ask for protection under state workers’ rights.”
When A Robot Comes Knocking On The Door by LINTON WEEKS

A mi me gustaría saber si el señor Remine está haciendo algo por los millones de trabajadores humanos que ya existen y trabajan (desde hace siglos) en las condiciones que describe en este párrafo.  No tengo manera de saberlo. Supongo que este señor está intentando simplemente llamar la atención y que, como tanta gente fascinada con la evolución de la tecnología, vive en un mundo virtual donde los verdaderos problemas sociales no tienen importancia. Pero comento esta página aquí porque sugiere un escenario mental cuando menos curioso.

Se supone que la idea es construir robots cada vez mejores para que realicen los trabajos “insatisfactorios y peligrosos” que ningún ser humano realizaría de buen grado. Por supuesto, el objetivo para hacer esto no es liberar a los trabajadores humanos para que realicen tareas más creativas en entornos de mayor seguridad, sino para enviarlos al paro. Los robots son siempre más baratos porque no hay que pagar seguridad social ni son conflictivos ni tienen sindicatos ni leyes por detrás que puedan cortar el rollo a los empresarios. Es evidente que cuanta más “inteligencia” pueda implementarse en ellos, mejor, dado que será más fácil prescindir de los complicados seres humanos incluso en lo que se refiere a las tareas de supervisión. Lo que no está tan claro es que sea necesario implementar en ellos autoconsciencia, ni mucho menos sentimientos y capacidad de sufrir o aburrirse o sentir miedo. ¿Para que introducir estos elementos perturbadores que sólo tendrían repercusiones negativas en la eficiencia de las máquinas? Y, sobre todo, ¿por qué arriesgarse a conjurar del nuevo el espectro de las leyes y de los sindicatos?

Solamente si la necesidad de causar daño, de dominar por la violencia y contemplar el sufrimiento de la fuerza de trabajo se impusieran a los requisitos de suma eficiencia y productividad máxima, se explicaría el desarrollo de semejantes robots. Esto sería la forma arquetípica de la explotación pura, del sumo y perfecto sadismo que buscaría, no sólo crear sufrimiento en las conciencias que ya existen, sino crear seres autoconscientes con la única finalidad de hacerles sufrir.

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Luis Bartolessi

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Luis  Bartolessi

Me gano la vida desarrollando webs en Java, PHP, javascript, o tocando el saxofón, según vengan las cosas. Me interesan la filosofía, los medios de comunicación, la antropología, la tecnopolítica. Leo mucho Lacán, Zyzek, Foucault, Evguen Mozorov, Carola Frediani, Duccio Canestrini, Silvia Federici, Mohsin Hamid, Amin Maalouf, Yourcenal, Wittgenstein, etc, etc...

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