Categoría: Sonetos

Esto es una colección de sonetos hechos en mi ya casi lejana juventud. Planteados más como un ejercicio de estilo que otra cosa. Con un cierto toque de humor, generalmente negro, difícil de captar a primera vista, esta colección no es sino una burla benevolente de la poesía y creo que también del lenguaje. Lo cuelgo aquí para librarme de ello en la seguridad de que no va a despertar el interés de nadie.

Hay un centro sonoro…

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Hay un centro sonoro, una colmena que voces bulliciosas han labrado en la carne de un fruto acribillado por los dientes dorados de la arena. Émulo de la miel, tan dulce vena destilará cuando haya madurado que, habiendo sido almíbar el pecado, menos dulce será que la condena. Ya de néctar está la copa llena, […]

Ya desapareció…

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Ya desapareció tras el aroma de una casi olvidada primavera aquella densidad de miel que fuera fruto donde ocultóse la carcoma. Ya mi boca gustó la áspera poma, ya se rompió el espejo. La madera tembló ahorcada en la luz, viola ligera para el salto mortal de la paloma. Arenas enemigas rodeaban con su beso […]

Dame, doliente otoño…

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Dame, doliente otoño, aquellas mieles que me quiso negar la primavera y el que la espiga avara oro escondiera entre sus granos, al verano fieles. Dame otoño también tantos laureles cuantos vistióse Dafne, ninfa fiera, cuando Apolo implorante la perdiera en la pluralidad de los vergeles. Dame de secas hojas el sonido, dame la brisa […]

Eres en mi memoria…

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Eres en mi memoria leve espuma, superficial imitación de nieve, río que ni se para ni se mueve, número que a otros números se suma. Eres el perro oído entre la bruma, el despertar del musgo cuando llueve, agua dormida que mi lengua bebe para que el dulce olvido me consuma. Paloma estremecida por el […]

Sí, te recuerdo…

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Sí, te recuerdo pisando las flores, días lejanos de la primavera, tus pies dorados, tus piernas ligeras, tus brazos altos como surtidores… Entre las rubias espigas, que honores rinden al rojo de la adormidera, fruto sin grano, emergió tu cadera para el deseo de los segadores. Cítara ardiente, celeste cigarra que en el verdor de […]

Venablo me clavó…

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Venablo me clavó tu labio aleve, veneno de la víbora nacido, y tan certero dardo y tan ardido que amor eterno se tornó odio breve. Brisas traerán los pétalos más leves que diérales ayer abril florido, yo estaré quieto, como no nacido, acumulando profusión de nieves. Yo estaré en el invierno y en el frío, […]

Prisionera serás…

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Prisionera serás de mi combate, velero abierto a mi feroz suspiro, arcángel del espejo en que me miro y corazón que sangra cuando late. Serás el ave que el venablo abate, cristal cortado por cruel zafiro, no hallarás paz, albergue ni retiro, rehén sin esperanza de rescate. Frescas espinas clavaré en tus senos y un […]

Durmió, ya sin fragancia…

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Durmió, ya sin fragancia, al fin desnudo de los aromas que le habían herido, los azahares puestos en olvido, cercenado el albor del jazmín mudo. Sueño velado por el más ceñudo heraldo en cuya vara florecido latió de los lebreles el ladrido que al jabalí condujo al dardo agudo. Fuera o no fuera en esto […]

Arrojé el corazón…

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Arrojé el corazón en una hoguera, leño antaño de luz, ahora hecho trizas, fénix que disputado a las cenizas vino a ser devorado por las fieras. No sus flores dará la primavera a mi roja manzana asustadiza pues nunca mordedura cicatriza de la sierpe en su misma madriguera. Avivará la víbora el deseo cual ponzoñosa […]

Y fué la escarcha…

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Y fué la escarcha, el limo del invierno la útil desolación que alimentaba golpe a golpe y aldaba sobre aldaba mis latidos de amante subalterno. Fue el olvido del alba y el moderno ejercicio del arco sin aljaba y tu materia todavía esclava del clamor cinegético del cuerno. Como Diana ágil todavía vas fatigando tu […]

Raíces crecerían…

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Raíces crecerían en mi almohada si su blancura codiciosa fuera la luz que exasperó la primavera sobre la blanda cama alborozada. Tabla de mi naufragio y obstinada razón o maleficio, adormidera cuyo blanco veneno redimiera quien robó rosa hostil de madrugada. Oleaje sin voz, red de mis peces cuando húmedas mis manos se remozan en […]

Yo soy el loco viento…

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Yo soy el loco viento que precisa para armarse de vuelo tu cintura y para que el enjambre, sin usura, de tu boca dé miel a tu sonrisa. Yo voy bajo el albor de tu camisa manando gotas de feroz blancura y entre el casto delirio y la cordura voy pisando tus huellas indecisas. Soy […]

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